Cuando uno llega allá, la primera noche lo llevan donde los cuchos, que son los que mandan en el patio. Ellos ya saben por qué está uno allá. A mí me preguntaron que si tenía marido que me visitara y cuando les dije que no, me dieron tres condones que “por si hay derrumbe”. Siempre me respetaron. No me gritaban ni marica, ni loca, ni nada. Sólamente que “la polla esto”, que “la polla aquello”.
¿Allá? Allá todos quieren, sobre todo después de los domingos que hay visita de las mujeres y se ponen a beber y se emborrachan y ya se imaginan ustedes como amanecen. Entonces todos quieren charlar con uno y lo mandan llamar. Claro que allá hay mucha marica también, de esos pirobos, o sea maricas vestidas de hombre, aunque, claro, yo ¡divina!, yo era la marica del patio, encerrada con mil cien hombres y ustedes saben que donde están los hombres, las maricas reinamos. Finalmente, si se saben llevar las cosas, allá la pasa uno regio. Yo me eché mis canitas al aire y conseguí marido y todo porque allá no falta el que quiere y entonces pues uno también quiere.
Todo empezó charlando y el me llevaba tinto y cigarrillos y me vivía preguntando que qué me lavaba y cuando menos pensé, ya lo tenía encima.
El hombre amanecía conmigo y a las cuatro de la mañana el que cuidaba nos avisaba para que él se pasara y no nos vieran, porque es prohibido dormir en parejas. Él se pasaba para su cama y yo quedaba durmiendo divina como la princesa Diana. Es que así lo de dormir juntos esté prohibido en la cárcel, que los catres suenan de noche en Bellavista ¡avemaría! suenan toda la noche.
Definitivamente es que de 100 hombres, 90 son maricas. Mire, acá vienen clientes buscando un travesti y lo primero que quieren es chuparle la verga a uno y que después se las meta a ellos. Vienen porque quieren ser la mujer y les gusta medirse la ropa de uno y uno por plata, claro que se deja comprar, al fin y al cabo estamos es trabajando. Uno les dice: “claro mi amor, pero como usted me contrata como mujer y ahora quiere ser usted la mujer, entonces le tengo que cobrar más, porque yo hombre no soy”. Eso sí, yo los involucro y los volteo y les hago de todo para hacerlos botar rápido, porque ahí es donde uno muestra la experiencia de tantos años. Uno se los mete un poquito y ya. Entonces el hombre queda bien emocionado y uno le pide más plata para seguir dándole.
En una noche normal tengo 3, 4 clientes y los fines de semana 5, 6 y hasta 7, aunque a veces a uno lo contrata un cliente toda la noche. El sexo oral vale $10.000, eso sí con condón. La pieza vale $10.000, porque yo no trabajo en la calle; a no ser que sea en un carro que es más diferente, porque el hombre va andando y uno va pegado de esa cosa.
Cuando no quieren con condón, tienen que pagar $10.000 más, pero solo por la mamada. La penetración sí es siempre con condón. El cuadre mínimo con un cliente es por $35.000, que incluye chupada y que él me lo meta.
Yo he hecho y deshecho, y si me han pasado cosas es sobre todo por las demás maricas. Una noche a Vianey, que es una que está en Italia ahora, le pegaron unos tiros por una pelea familiar y yo me metí y me gané un changonazo. Me entraron esquirlas al colon y al pulmón y me tuvieron que operar. Luego en Villavicencio, unos hombres me pegaron como cinco puñaladas por culpa de una marica que se robó una cadena de electroplata y me cogieron a mí, la primera que vieron. A pesar de todo, yo ya sé cómo llevarme en la calle. Yo no soy como las novatas de ahora. Yo sé con qué hombres me meto y sé cómo hacerme respetar de los rateros, que son muy groseros.
Acá no ganan las más lindas ni las más tetonas. Acá ganan las más actuantes e involucradas. Yo me puse tetas hace poquito. Me las regaló mi hermana. Pero eso es la misma güevonada. Con tetas o sin tetas, los hombres que vienen acá lo que quieren es el miembro de uno.
Hay otros que piden de todo: que les orinen la cara, que les brinquen encima con tacones, que los vistan de mujer, que les desfilen, que les traigan más maricas. Son tan atrevidos los hombres que todos tienen esposa, novia, moza, y no descansan hasta que están con todas las maricas de la esquina y luego van más arriba y luego van a San Diego y a Lovaina y no descansan hasta que están con todas.