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Alikanusha

Poemas de Marta Quiñonez

Número 151 Octubre-Noviembre de 2026

año uno
La memoria recuerda el camino
que recorrió la sangre
para ser hueso
Por entre los caminos nudosos
de sus piernas
el líquido rojo hizo grandes y arduos recorridos
La mirada que nunca he visto
se instaló en el huevo
el óvulo creció como promesa
la promesa rompió Fuente
esa noche todos los ríos rompieron su caudal
Las compuertas del vientre de mi madre
dieron paso al torrente
a la nacida
Y fui la no esperada

año quince
Parada sobre la reja observe
hacía el interior de casa ajena
la casa de los V
tanta profusión le causa vértigo a la miseria
que nos cobija
allí cenan mientras mi hambre observa
Un río caliente comienza a correrme
un río intrépido
rompe los muros
de mi cuerpo
un torrente rueda entre mis piernas
grito al silencio de la calle
nadie
corro hacia la casa de todas las ausencias
estoy sola el río sigue su cauce
por entre las orillas de mis piernas
sé que es un río
por la turbulencia que hay dentro
Quién pudiera ayudar a sostener los muros
dentro de mi cuerpo para que esta corriente cese
su caudal y pueda llorar este temor de muerte
que se arrecia sobre mi corazón

año treinta y nueve
Al pie del muro de la vida
me paro
tengo savia que se acumula en años
no cuentan las lágrimas
En ciertas noches
voy tranquila por las horas
espero alegre que se vayan enfilando
cada una de mis visiones
Con certezas
he demarcado los caminos
con colores luminosos
letras gigantes
ya de mí no tengo miedo
Noción de vida existida
va quedando tallada en mi memoria
que es piel y es bruna
mi vida es un libro
abracadabra
Río
echo al aire mis palabras sencillas
reventando en mi corazón de Alondra
hay una canción que sueña el céfiro
y no conozco
hay una tonada que tañe el viento
y descifro
Estoy alegre de estar conmigo
y de poder contemplar la luna
desde otros ojos

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