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Pregón florero

por GUILLERMO CARDONA // En cualquier caso, abra el ojo, porque en la gramática de las flores la amapola representa el sueño; la valeriana, la capacidad de adaptación; la violeta, el pudor; el cartucho, el amor carnal; la belladona, la franqueza; el clavel rojo, el corazón que suspira; el capullo de rosa roja, la inocencia; el girasol, la adoración (eres mi sol); y el narciso, por supuesto, el egoísmo.

Historias al hilo

por MAURICIO LÓPEZ RUEDA // Don Eladio Durango produce fique desde hace más de 35 años. Es un hombre añejo acostumbrado a trabajar la tierra. Tiene una pequeña finca en la vereda La Cano, en Girardota, cuyo paisaje está adornado por hermosas cascadas como collares de diamantes saliendo de ese bosque agreste que se aferra a la cordillera oriental, a fuerza de peñas y árboles ancestrales.

Bagrecito de plaza

por ANDRÉS DELGADO // Hace décadas, la abuela Guillermina pedía al abuelo que llevara bagre en el mercado y una tracamanada de tíos y sobrinos comíamos suculentos platos de sancocho. Hoy por hoy, nadie te invita a bagre en casa propia. Para comerlo hay que salir a restaurantes.

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Frutos de la pasión

por ANDRÉS DELGADO // En la Cevichería Ostras Miramar se venden jugos afrodisiacos. Si fueran más exagerados en su publicidad, dibujarían un cañón de la artillería napoleónica y su eslogan diría: “para la guerra”. Pero no. En la esquina del edificio Portacomidas, en la Plazoleta Nutibara, donde está ubicado el negocio, hay un eslogan mucho más discreto: “Porque es hora de invertir en su salud”.

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Medellín, El patio del tango, alguna noche de 1970

por DORA LUZ ECHEVERRÍA // Aunque el Gordo Aníbal era bien ducho en el oficio, los de la mesa del fondo lo retaron cuando comenzó a tratar de calmar los ánimos, y uno de ellos, ya de pie, dijo mirándome provocador: “también traen niñas a Guayaco, ¿será que brindamos con ella?”, “hombre negro, yo no creo, no ves que ni tan niña será, con esa culifalda”…

Fiesta en el centro

por TOMÁS CARRASQUILLA // El relato de una juerga de un día completo con final en la cárcel y jóvenes alebrestados por el anís y el respaldo de la pistola en la pretina, es la historia de Tomás Carrasquilla más cercana a los alborotos del Medellín de nuestros días.