Entradas de] Jossi Barbosa

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Con vista al parque

Por más de tres décadas, tarde a tarde, Jorge Uribe ha visto los esplendores y declives del parque. Su balcón es una platea privilegiada para contemplar las guacamayas que se posan en los tulipanes africanos y ver las escenas callejeras del otro lado de la calle Venezuela.

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El retratista de la mafia

En el colegio se han fraguado las amistades más prometedoras y más peligrosas. Los salones de clase enseñan a medias crueldades e inocencias. Ser el fotógrafo personal de Pablo Escobar es una revelación que dura toda la vida. El Chino se encontró esa tarea cuando su antiguo compañero ya era dueño de un zoológico. Lo persiguió por plazas y piezas. Va un esbozo de la historia que un gracioso llamó las páginas antisociales.

Lina

Toda ella repaisa con acentos, filigrana de costeña momposina, trigueña casi morena de ojos verdes claros, cejas abundantes y rasgos voluptuosos como sevillana de origen mudéjar. Nuestra belleza mestiza y exuberante sacó lo mejor de tres razas y poco adorno o retoque requiere lo natural para ser memorable, siempre amable y familiar.

Nelson Mora

Es difícil hablar de estilo cuando alguien considera el propio casi un disfraz. Un antifaz de espejos invulnerables que conserva en las sombras a su dueño —y repelente sólo refleja al propio espectador—, que deformado y listo para un cómic cubre el rostro. Lo poco que de él se puede ver, ya que un gran sombrero tejido con foulard multicolor hace su parte. Así y con esa lógica pareciera jugar Nelson con su estilo tan primaveral y vital como tan desteñido y añejo.

Natasha Giraldo Jaramillo

Del estilo Street Fighters las mejores imágenes que he visto las hizo David LaChapelle para divas como Aguilera, JL o Mariah Carey. En ellas vemos a las poderosas hembras latinas mezcladas con morenas de todos los downtown de la ciudades gringas con su estética sportyspice, un poco de códigos deportivos para bajarle temperatura a la picante exhibición.

Claudia Helena Velásquez

Sus rizos mulatos, que caen como racimos de uvas maduras, enmarcan el rostro en un peinado que las griegas seguramente llevaron al lucir sus túnicas. Ellas, también pelinegra, supieron del trabajo que ameritan unos lindos y sanos rulos. Cremas, ungüentos, aceites, jaleas, bálsamos, todo vale, pero finalmente depende de la humedad relativa.

Ramiro Tejada

Con sombrero bombín, paraguas —a modo de bastón— y elegantes ademanes de un lord inglés de finales del XIX, este demente conciente ennoblece su estilo crítico que seguramente va mas allá del simple vestir. Durante los observatorios “street vision” realizados por inexmoda hasta el 01, encontramos algunos representantes en la ciudad de este perfil masculino, entre hombres maduros que liberados de todo estereotipo de la sociedad de consumo —de modelos y modas— y gracias a la dimensión intelectual de su existencia, asumieron la indumentaria con sentido atemporal, lúdico y panfletario.

Eliana Castañeda

Una muñeca que te desafía desde la seguridad de su belleza. Mientras los accesorios resultan onomatopeyas de heridas y dolor, el rostro es perfecto, pulido y lustrado sin la menor cicatriz ni huella de horror.