A diario y fisura
Juliana Rangel
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A diario y fisura es un libro híbrido que entrecruza poesía, ensayo y narrativa. A partir de una estructura fragmentaria y un estilo poético y fluido, que echa mano de citas de autoras como Clarice Lispector, Anne Carson y María Zambrano, la obra explora la identidad, la migración, la memoria, el deseo, la violencia y el cuerpo como territorio político. Los ensayos se construyen principalmente desde el dolor, pero también desde las pequeñas alegrías de lo cotidiano. Diario íntimo por momentos, cuaderno de viaje por otros, el libro empieza una declaración de intención: “Quiero escribir el ruido. Voy a escribir el ruido. ¿Cómo puedo hacerlo?”. A medida que la trama avanza, la narradora —que es, ante todo, una lectora— comprenderá que «decir» es también un acto de supervivencia.
¿En qué frontera yacen los desaparecidos? Necesidad de la materia: búsqueda de la materia. La desaparición es inherente en cada uno desde su nacimiento. Todo indica que el destino humano es un camino de pérdida. No obstante, la lógica es exigua. No basta con saber que alguien ha muerto y, por tanto, se dirige hacia la totalidad de su desaparición física. Es fundamental el encuentro con algo material que lo demuestre. Brenda Navarro acierta: «¿Por qué les llaman desaparecidos y no se atreven a llamarles muertos? Porque los muertos somos los que buscamos, ellos siempre, siempre seguirán vivos».
Una sonrisa no se condensa en los restos de una dentadura. Una mirada no puede disolverse en las cuencas de un cráneo. Un abrazo no se fragmenta en la desnudez del cúbito. La persona que amo no desintegra sus partes. Vive entera y así será siempre. Aún así, sus fracciones son mi derecho. Me corresponden. Es mi insistencia un deber; un homenaje a la dignidad en mi mundo de perdedores.



