El milagro de los “francotiradores” de Zenica

por MAURICIO LÓPEZ RUEDA

Exclusivo web Junio de 2026

Selección de Bosnia y Herzegovina celebrando la clasificación al mundial de fútbol 2026. Tomada de Sofascore News.

Lesionado del tobillo derecho, el veterano arquero del Leicester City de Inglaterra, Asmir Begovic, viajó hasta Zenica, Bosnia, para ver a su selección contra Italia, en el emocionante repechaje europeo hacia la Copa del Mundo 2026. Begovic, quien sigue recuperándose, se ubicó en la tribuna popular, junto a miles de hinchas bosnios en el Bilino Polje, mítico estadio de la selección y del Celik. A unos tres pasos de distancia de Begovic estaba Nole, Novak Djokovic, parado casi todo el partido porque el público estaba enardecido y no permitía ver sentado el espectáculo. Nole, serbio de nacimiento, no tuvo problema en ir a apoyar a sus vecinos, sitiados y masacrados por su país entre 1992 y 1995, cuando murieron alrededor de cien mil personas y fueron desplazadas más de un millón. Se ha comprobado este año que durante ese inhumano asedio los comandantes del ejército serbio Stanislav Galic, Ratko Mladic y Dragomir Milosevic recibieron dinero de algunos millonarios italianos, de perversas excentricidades, para poder divertirse matando civiles disparando desde los cerros aledaños a Sarajevo, o desde edificios altos custodiados por las tropas serbias que comandaban, desde Belgrado, Radoslav Karadzic y Slobodan Milosevic.

Los valientes periodistas del diario Oslobodjenje, quienes cubrían la tragedia de la guerra y defendían a los suyos con lo que tuvieran a mano, divulgaron el primer informe de los “safaris humanos” en abril de 1995. Contaban cómo los ricos italianos pagaban grandes sumas a los oficiales serbios para matar ancianos, mujeres, soldados enfermos y, sobre todo, niños.

Unos pocos periódicos italianos replicaron aquel informe, pero nada pasó hasta 2022, cuando la alcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic, vio un documental sobre los hechos y quedó conmovida. Karic ordenó a la fiscalía de Sarajevo abrir una investigación profunda e hizo una denuncia pública ante las autoridades italianas, a través de la embajada de su país. Todo eso ocurrió mientras el covid se cargaba cientos de vidas en ambas orillas del Adriático.

Miran Zupanic, director del documental, acompañó a Karic en las denuncias, que fueron reiterativas hasta agosto de 2022, cuando el juez Guido Salvini apoyó las acusaciones y abrió un expediente con la ayuda del periodista Ezio Gavazzeni.

Hoy se sabe que un banquero, un abogado, el exdirector de una clínica de Turín, un dueño de camiones de Milán y otros multimillonarios de Trento, Turín y Milán tomaron parte de los “safaris”.

La portada del 1 de abril de 1995 del diario serbio Oslobodjenje llevaba el título: “Safari de francotiradores en Sarajevo”. Archivo Museo Alija Izetbegovic.

Varios futbolistas bosnios jugaban en Italia mientras su país estaba ocupado por los serbios. Muchos leyeron el informe del Oslobodjenje. Dos de ellos, Haris Skoro (Torino) y Mustafa Arslanovic (Ascoli), se marcharon de Italia para jugar en otros países, pues no podían con la vergüenza.

Bosnia hizo parte de la poderosa Yugoslavia de Tito hasta 1992, y desde su independencia, muchos bosnios se fueron a Italia a jugar fútbol, balonmano y waterpolo. Otros se unieron a las mafias del sur y la gran mayoría se hicieron obreros en la industria automotriz, recolectores en los viñedos, operarios del sistema ferroviario.

Había cerca de ciento cuarenta mil bosnios en Italia en los tiempos de la guerra, pero cuando se publicaron los primeros informes de los “safaris humanos”, no hubo marchas ni protestas, todos lloraron en silencio, menos los deportistas, quienes emigraron a otros países.

Grandes estrellas bosnias han dejado huella en el fútbol italiano en el siglo XXI. Edin Dzeko, Miralem Pjanic, Senad Lulic, Rade Krunic y Sead Kolasinac. Ya no hay rencores ni sed de venganza, pero alguna espinita quedó tras la guerra, luego de conocerse la verdad de los “safaris”.

Estadio Bilino Polje. Tomada de Flickr.

Por eso, cuando las dos selecciones se encontraron en la cancha de Zenica, algo muy poderoso surgió en los corazones de los jugadores bosnios, algo dormido, aplazado, algo muy parecido a la dignidad.

Sin embargo, al minuto catorce, Italia se adelantó con un gol de Moise Kean, un hijo de inmigrantes marfileños que llegaron a Italia en 1990, huyendo de otra guerra. Irónicamente, Italia, junto a otros países europeos, era culpable de esos conflictos en Costa de Marfil, en su afán por conseguir recursos minerales, joyas y productos agrícolas baratos.

Pero la alegría por el gol de Kean se diluyó promediando el partido, cuando el árbitro Turpin, de Francia, expulsó al zaguero del Inter, Bastoni, por una entrada sobre Dedic. Bosnia estaba a un gol de distancia.

El suspenso por el empate se extendió hasta poco antes del minuto ochenta, cuando un tiro libre desde la derecha llegó al área, justo a los pies de Dzeko, quien disparó a quemarropa. El tiro fue bloqueado por Donnarumma, pero el rebote le quedó a Tabakovic, quien disparó con el arco vacío y puso el empate, el maravilloso y milagroso empate.

Edin Dzeko, capitán de la selección. Tomada de Footballfancast.

Italia entró en pánico. Los fantasmas de otras eliminaciones surgieron en el área de Donnarumma y los bosnios cargaron con todo. Los centros llovían, los cabezazos hacían sufrir a los defensas, pero el tiempo en el reloj se acabó y el partido se fue al alargue.

A los italianos se les notaba el cansancio y el miedo, pero Bosnia no lograba marcar el gol de la victoria. En las tribunas, Begovic se comía las uñas y Nole temblaba de la impotencia. Se fueron a penales. Sí, fatídicos disparos, como aquellos de los francotiradores en los “safaris humanos”. Bosnia comenzó pateando: gol. Italia, en cambio, falló su turno. Otra vez Bosnia, gol. Italia marcó, puf. Pero Bosnia siguió sin fallar y el tercer disparo de Italia, a cargo de Cristante, pegó en el palo. A Bosnia solo le bastaba marcar para ir al mundial, y Muharemovic, estrella del Sassuolo, no falló. Bosnia 4, Italia 1, en penales, una masacre. Bosnia tomó su boleto para el mundial mientras los italianos se derrumbaron en el campo ante una nueva deshonra para la Azzurra.

El equipo de Barbarez y de Dzeko le devolvía un poco de dignidad a un pueblo masacrado, y Nole, que sabe cosas, dijo: “Algo de justicia hay en el fútbol”. Begovic bajó a la cancha y se abrazó con sus compañeros. Estarán en el mundial, en el grupo B, junto a Canadá, Catar y Suiza. Un grupo para seguir soñando con milagros, para seguir recuperando el orgullo de una nación aplastada.

Este es Bajraktevic, que marcó el penal decisivo. Bajraktarević es un delantero de 21 años que actualmente juega para el PSV Eindhoven. Nacido en Wisconsin de padres refugiados bosnios. Tomada de Sofascore News.

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