De mañana, ¿quién en un sombrío cuarto,
tras un sueño inconstante, no despierta
convertido en un grillo que replica
por qué debe chirriar como insecto
lo que no pudo cantar como alondra?
Emily Dickinson
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Era inevitable. Acosado por la peste del insomnio, Gregorio Buendía se encontró una noche dando vueltas en la cama. Al amanecer, como si soñara despierto, solo necesitó un segundo para verse en el espejo convertido en un horrible insecto con cola de cerdo.
G.G.M.
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A la mañana, ¿por qué no en la tarde? ¿Por qué en Praga y no en Colombia?, este país de endriagos y canallas donde un bello muchacho llamado Gregorio despertó al lado mío, convertido en un horrible bicho, un hijueputa escarabajo.
Fernando Vallejo
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Antes que me hubiera aficionado a licor alguno, jugué mi corazón al yagé y me lo ganó la ocurrencia de amanecer convertido en una hormiga tambocha.
José Eustasio Rivera
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Una bella mañana en Highbury, un joven antes agraciado por una bella fortuna despertó en el cobertizo, con un traje astroso que en principio no le hacía honor a su estirpe, pero como bien se supo luego, más que humano era una liendre aún no reportada para la ciencia y que, de seguro, no resultaba ser interesante para ninguna dama del condado, a no ser que…
Jane Austen
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Por la yacija revuelta
del saturnal insomnio
Gregory Samsa despierta
Travestido en coleóptero,
Como lo pinta la fábula
Creyendo que esto es sueño
Cual Segismundo en celda
Pesadilla de Calderón,
Que en el alba es hórrido
Trocarse en cucarrón.
¡Albur!, ¡albur! ¡El raro albur!
Si pluguiera gritaría
Desde el hórrido lecho
¡Yo soy Samsa, y no un grajo cualquiera!
A las lides de oficina vine hecho
Ducho en libranzas y estipendios
¡El de gatuna testa y andar sombrío!
Nunca de antenas congénito
Ni con la panza hidrópica
y las ríspidas patas
de entomólogo escarnio.
¡Yo, señores soy Samsa
Y si vine al mundo en Praga
No por ello he de ser plaga!
León de Greiff
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A las seis me despertó la sirvienta, y yo estaba sueñe que sueñe, a lo gogó, uno de esos sueños en que uno no es que pregunte quién es ni ninguna de esas tonterías, pero pailas si el que despierta soy yo, Gregorito Samsa, vuelto nada en una acera de la Sexta, y siente que no vas a salir nunca de ese viaje de hongos, y te quedás varado como tronco que lleva el Pance, antes de que llegue el tombo a patearte como a escarabajo pelotero para toda la vida, ¡ayayai, Micaela se botó!
Andrés Caicedo
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Que nadie rebaje a lástima la conversión de un hombre en cucaracha. Pascal prefigura un horror opuesto, la del insecto trasformado en hombre. En el libro VIII de La Metamorfosis, Ovidio define que devenir en monstruo es tan trivial como cambiar de traje. Un sastrecillo es valiente si antes de ver el traje puede ver al monstruo. No así piensa Claudio Eliano, que prefirió el rebuzno por ironía, y Diógenes Laercio, que llamó al humano Animal bipes implume. Kafka prefiere despertar en insecto y no en Gólem como quería el rabino. La parábola es tan antigua como las etimologías. Plinio el Viejo soñó despertar siendo un somormujo que soñaba ser Plinio el Joven. Que otros despierten creyéndose dioses o adivinos. Kafka nos ha legado una fábula simple y no menos elusiva, la de ser cualquier cosa menos lo que merecemos.
J.L. Borges