CAMBIO DE FRENTE
El fútbol según Universo Centro
1928
Carga de los racimos de plátanos en los vagones ferroviarios de la United Fruit Company.
Tomado de https://andandoporbogota.blogspot.com.
El fútbol samario tiene una gran historia con la camisa de Colombia. La antorcha de El Pibe ilumina la lista a la que se suman Falcao García, El Pitufo de Ávila, Eduardo Emilio Vilarete, El Didí Valderrama, Aldo Leao, Jorgito Bolaño y los pioneros Carlos Arango, quien marcó para Colombia el primer gol en eliminatorias mundialistas, y Rafael Gabino, que vistió la tricolor con solo dieciséis años. Pero la Historia con mayúscula de los jugadores samarios tiene que ver con un triunfo por partida doble. En 1928 un grupo de futbolistas reclutados en colegios de Santa Marta viajó a los primeros Juegos Olímpicos Nacionales en Cali. La región afrontaba la huelga de cerca de 20.000 trabajadores de la United Fruit Company que controlaba desde hacía una década la exportación en Colombia. Se pedían condiciones de higiene en los campamentos, el fin del pago con vales para comprar en los comisariatos y la contratación directa por parte de la empresa. Las demandas de los trabajadores terminaron en la Masacre de las Bananeras: el seis de diciembre los soldados dispararon contra los obreros y provocaron la muerte de cientos de ellos. La cifra nunca fue clara, El Espectador habló de cien muertos, mientras en los debates políticos de la época se habló de una tragedia aún mayor.
Mientras tanto el equipo de los samarios triunfaba en Cali contra todo pronóstico. Los jugadores volvieron invictos con el título luego de vencer 2-0 a Barranquilla en el partido final. Fueron recibidos como héroes en Santa Marta, los pelaos del viento y la arenilla había vencido a la gente de la grama. Al llegar, ya en febrero del 29, vinieron los bailes y desfiles en honor a los sorpresivos campeones. El General Carlos Cortés Vargas ofreció una gracia para los jóvenes, quienes no dudaron en pedir la libertad para algunos de los huelguistas que estaban detenidos en Ciénaga.
El cierre de la gesta samaria queda para la oratoria de Jorge Eliécer Gaitán: “En Bogotá se encuentra el equipo de futbolistas samarios y ellos no me dejarán mentir. Cuando estos bravos muchachos llegaron, después de haber vencido en Cali, el señor Cortés hizo festonar la ciudad (…) Este señor les dijo entonces a los futbolistas ‘pedid una gracia’. Los generosos muchachos comprendieron que podían salvar algunas de las víctimas y demandaron la libertad de los prisioneros, la cual les fue concedida”.
Dragalina para la construcción de acequias.
Tomado de https://fundacionmagdalena.blogspot.com.
Cronología del balón
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