CAMBIO DE FRENTE
El fútbol según Universo Centro
1986
La mano de DIos
La mano de D10S. Imagen de pictures-alliance/dpa/empics.
El árbitro Ali Bennaceur venía de pitar la final de la Copa África entre Egipto y Camerún en marzo de 1986. Ese día, en El Cairo, el tunecino tomó una difícil decisión: “Fiel a mis principios, anulé un gol a los anfitriones por una falta sobre el portero camerunés N’Kono. El estadio estaba hirviendo de fervor. Me sentí como atrapado en una jaula y por primera vez tuve miedo por mi vida”. Al final los locales ganaron por penales. Pero Bennaceur no sabía la prueba que tendría el 22 de junio en el estadio Azteca. Sabemos que tomó la decisión correcta. El fútbol necesita un poco de mito.
Las Malvinas eran protagonistas antes del juego, preguntas de los periodistas, recuerdos, venganzas. Maradona cerró el tema bélico con una mentira: “No, No, no, es solo fútbol y punto”.
Los dos capitanes, Peter Shilton y Maradona, se dieron la mano en el círculo central antes del inicio del juego por cuartos de final. A los 61 minutos los puños definirían el juego y la historia. El puño izquierdo agazapado de Maradona, el puño derecho tardío de Shilton. Un metro sesenta y cinco venció a un metro ochenta y tres. “Shilton ya la tenía en las manos y yo dije ‘esta es mía papá’”, recordó Maradona años después. Jorge Valdano, el goleador de aquella selección, dijo que Maradona lo había hecho en algunos entrenamientos. ¿Qué había pasado? “Pude sentir alguna duda en la celebración de su gol, y lo insinuó cuando nos abrazamos. Dijo: ‘Para el saque inicial, rápido’”, dijo Valdano. Shilton tampoco supo que lo habían birlado con delicadeza. “Nació La mano de Dios, Maradó, Maradó…”
Bennaceur, por supuesto, culpa a Bogdan Gotchev, el línea búlgaro, que estaba frente a la jugada. El hombre duerme el sueño de los justos desde 2017. El asistente por su parte dijo que no podía contradecir al árbitro. Los cuatro jueces recibieron una camisa firmada por el Diego después del partido. Merecían algo más.
Cuatro minutos después, Maradona saldó la deuda con su corrida desde medio campo, doce toques, diez segundos y cinco rivales regados. Esta vez con la zurda. El descuento de Gary Lineker llegó a los 81 minutos y Argentina se defendió hasta con el Narigón Bilardo. Al terminar, en el túnel, el volante inglés Steve Hodge le pidió a Diego cambiar las camisetas, el argentino aceptó con desapego y Hodge se llevó la derrota y un tesoro.
En la zona mixta rodeado de micrófonos vino la tercera genialidad: “Un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de dios”. También los eludió a todos.
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