CAMBIO DE FRENTE

El fútbol según Universo Centro

1985

La chequera de los hermanos Rodríguez Orejuela fue armando una selección Suramérica entre 1982 y 1987. Al frente de los Diablos Rojos estaba el médico Gabriel Ochoa Uribe desde 1979 cuando le dio su primer título. Una frase lo define: “Ganar no es lo más importante, es lo único”. Es el técnico con más partidos dirigidos en Copa Libertadores (116) y en el rentado nacional (1360). Ochoa negó en todo momento haber quitado el diablo del escudo, pero el hombre de Sopetrán tuvo siempre arraigo rezandero.

En el 81 los Escarlatas trajeron a Julio César Falcioni desde Racing y siguieron año tras año sonsacando los mejores de sus rivales: a Willington y Zape desde el Cali; a Cueto, La Rosa, dos peruanos figuras de selección, y a Herrera y Sarmiento desde Nacional. Después, al paraguayo Roberto Cabañas que jugaba en el Cosmos Nueva York, un circo ambulante como los trotamundos de Harlem en el básquet, y más tarde al Tigre Gareca que llegó desde River Plate. El América de los ochenta era el equivalente al Millonarios de los cincuenta. La nómina estaba en la nómina del Cartel de Cali.

Pero no fue suficiente. América perdió las finales del 85, 86 y 87. La doble tarea de técnico nacional y DT del América lo hizo todo más difícil, muchas veces se le cruzaron las recetas al médico. En el 85 un penal errado por el Pitufo de Ávila hizo campeón a Argentinos Junior por definición. En el 86 tocó enfrentar a River que tenía a tres campeones del mundo: Pumpido, Ruggeri y Enrique, además de Beto Alonso que era un 10 con toda la magia. América perdió los dos partidos, fue 3-1 en el global. River ganó bien. “Cuando perdemos, perdemos nosotros y cuando ganamos, ganan los mafiosos”, dijo entonces Gabriel Ochoa. Para el 87 habían llegado el uruguayo Sergio ‘el Bocha’ Santín y el Emperador Julio César Uribe, otros dos hombres de selección. En la tercera final enfrentaron a Peñarol. Ahora o nunca. Ganaron 2-0 en casa y parecía que Tokio estaba cerca. El reglamento le quitó el título al América que perdió 1-2 en Asunción. No contaba la diferencia de gol, con un 3-2 en el global se tenía que jugar un tercer partido. Viajaron a Chile. América con el empate era campeón. Ahora sí contaba la diferencia de gol. Todo fue forcejeo, un expulsado en ambos bandos en el primer tiempo y ni una llegada de gol. Se fueron al alargue y en el último segundo, cuando la tercera parecía ser la vencida, Diego Aguirre venció a Falcioni luego de una jugada sucia, a trompicones. Nadie podía creerlo. El gran equipo del continente caía por tercera vez. “Luché con todo el esfuerzo y las capacidades intelectuales para que Colombia tuviera su primer título de Copa Libertadores. No fue así. Seguiré luchando”, dijo Ochoa Uribe desconsolado.

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