1950
Mundial Brasil. El Maracanazo
Afiche conmemorativo del Maracanazo. Tomado de www.auf.org.uy.
El arquero Moacir Barbosa nunca logró sobreponerse al Maracanazo. De ídolo pasó a ser el hombre más odiado del país. Si bien continuó su carrera hasta 1962, terminó abandonado en una pensión miserable. En la década de 1980, al ser remodelado el Maracaná, la nueva administración le regaló a Barbosa el viejo arco de madera donde había recibido los dos fatales goles uruguayos con los que Brasil perdió en casa la final del mundial. Barbosa cortó los postes y con ellos prendió una fogata y preparó una opípara parrillada para convidar a los pocos amigos que le quedaban. Hasta el día de su muerte, el 8 de abril de 2000, Barbosa repitió incansablemente: “La pena más alta en mi país por cometer un crimen es de treinta años. Hace cincuenta años que yo pago por un delito que no cometí”.
Gol de Ghiggia en la final Brasil – Uruguay. Tomada de sport.jotdown.es
Línea de tiempo
Una exposición de la Universidad EAFIT con la curaduría e investigación de Universo Centro