A uno a veces se le quitan las ganas

por LUIS MIGUEL RIVAS // A uno a veces se le quitan las ganas de las cosas. Como ese jueves que andaba con Juan Cañola por el Parque del Periodista y nos dio hambre. Eran las once y media de la noche. Fuimos a la calle Girardot, frente a las licoreras, a una chaza que despacha empanadas y arepas de queso a diestra y siniestra todo el día.

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Ensayo crítico sobre la papita criolla

por FERNANDO MORA MELÉNDEZ // A este noble tubérculo de color amarillo se debe que los índices de hambrientos no perezcan en el intento de coger un colectivo. Y más allá de esto, se trata de una de las golosinas de sal más apetecidas por los mecateros de la urbe.

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Preeminencia del buñuelo

por LUIS MIGUEL RIVAS // No señores: la natilla y el buñuelo no están en el mismo nivel. La primera es un adminículo, una rémora, un complemento. Pero el buñuelo es autosuficiente, autónomo. Creo que la natilla solo existe en función del buñuelo, y prueba de ello es que su preeminencia en la vida cotidiana se circunscribe a un mes en el año.

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Saberes y sabores en el centro: memorias y presencias

por RAMIRO DELGADO SALAZAR // El centro de Medellín nos evoca comidas, sitios, personas que nos abren el camino para descubrir desde los recuerdos y desde rincones insospechados una ciudad que dinámicamente digiere sus anhelos, sus añoranzas y sus momentos globales.

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Termo King

por PASCUAL GAVIRIA // Los siete días a la semana, las 24 horas del día dos despachadores se encargan de llenar los termos de 300 tinteras —el 90% son mujeres— que inician sus recorridos con la esperanza de cambiar los brebajes por monedas de 200 contantes y sonantes.

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Tinto a dos centavos: Historia de los cafés en Medellín (primera entrega)

por RAFAEL ORTIZ // Cuando llegó el café, como producto, a Medellín, la gente lo preparó en el hogar en las formas conocidas de tinto, perico y carajillo. Luego empezó a ser vendido en las calles por muchachos piernipeludos; a muchos de ellos algunas familias ricas les regalaban el tinto con el afán de ayudarles, los demás tenían que comprarlo.

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Desnutridos y desnutridas

por SERGIO VALENCIA // Poca gente, hay que aclarar de inmediato, comparada con la que antes vivía hambrienta, que era mucha. Porque de todos modos preocupa que más o menos 230.000 personas (el 10% de los que andareguiamos por aquí) se acuesten sin haberle metido lo suficiente al estómago y con las tripas reclamando.

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El pecado de la carne

por ANDRÉS DELGADO // La carne es exquisita. Carne viva y amorosa o carne jugosa y asada. Una semana en blanco, sin llevarnos un buen bocado de carne a la boca, es un penoso trance. Para no tener que soportarlo usted sabrá cómo se las arregla para agenciarse la porción de carne viva. Pero por el otro lado ¿cómo es el proceso para disfrutar del suculento sabor de la carne asada?

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Historia de los cafés en Medellín (segunda entrega)

por RAFAEL ORTIZ // A principios de los años veinte, ya Medellín era una población de cafés, de muchos tipos de cafés, pues no eran lo mismo los del centro que los de los barrios, y en el mismo centro existían variedades. Los de Lovaina y Guayaquil sí que eran distintos.

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¿Ratas? ¿Las ve?

por MARIA ISABEL NARANJO RESTREPO // Entre las décadas del sesenta y ochenta la mayoría de chinos que llegaron a Colombia fueron cantoneses que se dedicaron a la cocina y abrieron restaurantes, los mismos de los que se dice que comen perros y gatos.

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231 00 40

por PASCUAL GAVIRIA // Las rejas blancas y recias de una fortaleza, cubiertas de una pelusa de polvo y grasa, separan a la Lonchería Maracaibo de los agites eternos de la carrera Bolívar. En realidad son un alarde innecesario: la Lonchería solo está cerrada durante tres horas muertas en mañana.

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Tribulaciones sobre la arepa

por JULIÁN ESTRADA OCHOA // Hice lo que hago siempre cuando tomo por primera vez un diccionario, pensé una palabra y procedí: árbol, arce, ardilla, areca, arenque, arilo… ¡Imposible! Se pifió el licenciado Gómez de Silva, se le embolató en su mesa de trabajo ni más ni menos que la palabra “Arepa”. Tranquilo Guido, de esto en Antioquia, tierra de areperos, nadie se entera.

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Frutos de la pasión

por ANDRÉS DELGADO // En la Cevichería Ostras Miramar se venden jugos afrodisiacos. Si fueran más exagerados en su publicidad, dibujarían un cañón de la artillería napoleónica y su eslogan diría: “para la guerra”. Pero no. En la esquina del edificio Portacomidas, en la Plazoleta Nutibara, donde está ubicado el negocio, hay un eslogan mucho más discreto: “Porque es hora de invertir en su salud”.

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Lista de mercado

La lista de mercado de Universo Centro incluye cabuya, yacón, bagre, cebolla y flores. La compra se hizo en la Minorista, La América, la placita de Flórez y la Mayorista. Cuatro historias con paisaje de campo para la nariz, el bolsillo, el oído y la panza.

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Explicaciones a un cerdo

por ALEXANDER OSPINA // Era un cerdo rosado de 120 kilos que refunfuñaba detrás de las estacas de un carro, olfateaba con fuerza la compuerta y cuando se le acercaban retrocedía asustado. Los niños le gritaban: “¡cerdo, marrano!”; mientras jóvenes y adultos se reían y miraban atentos el espectáculo.

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Los sabores de Dolly

por DAVIDE. GUZMÁN // Maria Dolly Suaza Ríos colonizó este punto en 1994 y desde entonces viene de lunes a sábado. A las seis de la tarde ya está al pie del Gaspar, sentada en un butaco casi al nivel del piso, rodeando con sus piernas una gran olla cargada con morcillas, buches y “cagaleras”.

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Santa Cruz terminal

por LUCKAS PERRO // La carnicería cierra temprano. A las diez de la mañana ya no hay nada de solomo, lo único que queda colgado de los ganchos es el tocino más grasoso y menos carnudo, patas secas, mosquitos, y un toque de mañana que parece que fuera la tarde, como esa hora en la que el reloj no se mueve.

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Cinco segundos

por SAÚL ÁLVAREZ LARA // De repente algo enorme se abatió sobre mi plato en el momento mismo que Silvio lo dejó en la mesa frente a mí. Fue lo me quedó grabado en la memoria. Aquella fuerza inesperada, oscura y contundente hizo saltar arroces, hilachas de repollo y puré de papa en todas las direcciones. No tuve tiempo de ver el plato.

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Gastronomía sin ruta

Los barrios marcan algunos hitos con el carbón, la paila hirviente y la ruta que siguen los antojos ambulantes. Culinaria y repostería de esquina. Empanadas, obleas y tilapias que no necesitan aviso ni local. Siga la voz, siga el aroma, siga la fila.

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Tratado fallido sobre la ensalada del guaro

por ERREMORA // Sí, naranjas, mangos, piñas y cocos. No era muy sofisticada la ensalada que preparábamos. Al fin y al cabo, era solo para maridar aguardiente y ron de tres pesos. Era aquella una ensalada rudimentaria, tosca y clásica, para la cual se debían seleccionar las frutas con el ojo de un experto.

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Los tres golpes

Almorzar trancado con tres monedas es un sueño para famélicos, caminantes sin rumbo, empleados ahorradores y gorreros de esquina. Aquí no se clasifica ni con estrellas ni con tenedores, lo que vale es el tamaño de la montaña de arroz, el fondo del plato para los frijoles o la sopa de pasta y las promesas de la carne. No se gasten la plata del trago en comida. Sigan esta ruta gastroanémica.

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Otras ollas

por ELIANA CASTRO // Hay, en esta historia, un torrente sanguíneo, un espíritu ancestral, un hilo conductor; una palabra base: sazón. Y algunas otras palabras similares que la atraviesan o se desencadenan: color, sabor, toque; incluso, la aplastante desazón.

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Cocina como Acción Social: comensalidad a manos llenas

por LUIS R. VIDAL // Sacar el fogón a la calle es un acto que, a simple vista, no tiene nada de extraordinario. Creo que todos hemos compartido un plato de sancocho o una frijolada. Sin embargo, hay algo más. Prender un fogón a la luz de todos, y sentir el olor a leña y la volatilidad del humo que tizna una olla, nos comunica con el acto primario del fuego y de la vida en comunidad.

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De la greca al americano

por JUANGUI ROMERO // Los últimos 170 años de nuestra historia huelen a café. Ningún otro producto ha incidido tanto en el poblamiento de este territorio. Una droga, la cafeína, fue nuestra carta de presentación en el exterior junto con la nicotina del tabaco que también exportábamos por entonces.

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Colcha de recetas

por MARITZA SÁNCHEZ HERNÁNDEZ // Historias, saberes y trabajos del cuidado; una especie de conjuro para que no nos deshilachemos y nos habite la fuerza de quienes nos trajeron a este mundo.

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